Brahms escribió su Segunda Sinfonía en 1877, durante los meses de verano que pasó en Carintia. Si bien la gestación de la Primera Sinfonía le llevó unos quince años, la Segunda salió de su pluma casi sin esfuerzo. Su estado de ánimo y su estilo son completamente diferentes a los de su hermana mayor: por lo general se muestra serena, a veces irónica, y sólo ocasionalmente está impregnada de oscuros presentimientos. Por ello, la descripción que Brahms hizo a su editor como 'la pieza más melancólica' de su producción debe entenderse con ironía. El propio Brahms presentó los movimientos extremos en la primera interpretación ante un selecto público de amigos, tocándolos en la versión para piano a cuatro manos grabada en esta producción de Da Vinci Classics. El ambiente era quizás el ideal para saborear tal obra maestra: un pequeño público de conocedores, el compositor al piano, junto a otro excelente músico, y la nueva Sinfonía revelada progresivamente a sus entendidos oídos. Por tanto, esta producción nos permite revivir, de alguna manera, la maravillosa experiencia de aquellos afortunados primeros oyentes. Junto con la Segunda Sinfonía, este álbum contiene la versión original a cuatro manos de la Obertura Trágica, cuya composición tuvo lugar entre la Segunda y la Tercera Sinfonía.