La complicidad entre Robert y Clara Schumann, Joseph Joachim y Johannes Brahms dio lugar a una de las amistades artísticas más fructíferas del Romanticismo. Encontrar las joyas de esta constelación íntima llevó a tres grandes intérpretes a imaginar un programa en forma de conversación poética, donde la música de cámara vuelve a ser la expresión más pura del compartir y el sentimiento humano.