El compositor italiano Carlo Landini es famoso por el estilo monumental de sus obras: una característica notablemente rara en el mundo musical actual, que lo coloca en una posición muy original y única. Su Quinta Sonata para piano dura hasta siete horas y la Octava, grabada aquí, es una obra de amplio alcance, inspirada en las grandes obras maestras del pasado. Toma formas y géneros de música antigua (incluidas danzas como la Gaillarde o formas de contrapunto como el Ricercare) pero los reinterpreta de una manera nueva. Esta grabación es también histórica porque conserva el último concierto del gran pianista italiano Massimiliano Damerini, fallecido poco después del estreno de esta Sonata.