La versatilidad de las canciones catalanas ha hecho que se utilicen mucho en arreglos para violín y piano, con Fritz Kreisler y Joseph Szigeti como entusiastas defensores de su potencial virtuoso y encanto melódico. Además de los arreglos, este programa cuenta con abundantes obras originales para violín, entre las que se incluyen la sustancial Sonata para violín de Gaspar Cassadó, la efusiva Romanza de Enrique Granados y la rapsódica Altitud de Frederic Mompou, con la brillante 'pieza de prueba' Prova di violino de Jordi Cervelló que nos lleva al siglo XXI.