Este álbum de Da Vinci Classics presenta una serie de deliciosas canciones, diseñadas principalmente para el aficionado, pero cuya belleza e intensidad les otorgan un lugar de honor en el panorama discográfico. Entre los compositores presentes, el español Antón García Abril se inspiró en la tradición musical de su tierra, como es el caso de sus Preludios de Mirambel. Cécile Chaminade demostró su valía como compositora con obras tempranas de gran formato, como su Sonata para piano op. 21, mientras que más tarde se centró en miniaturas en miniatura, como su Arabesque abigarrado; Nocturno de Chopin op. 27 núm. 1 contrasta con la vena humorística mostrada por Francis Poulenc incluso en sus piezas más conmovedoras, como el Intermezzo en la bemol mayor. También de Poulenc, Les Soirées de Nazelles nos evocan el ambiente agradable de las agradables veladas pasadas con buenos amigos.