Este disco llega después de un tiempo de silencio. Las nueve canciones que lo componen son el resultado de una sacudida en todos y cada uno de los aspectos que construyen al artista y persona: la evolución es más que evidente. Las letras explican una etapa incómoda y oscura pero también llena de luz. La música acompaña el mensaje priorizando la comprensión de cada palabra. Hay momentos para recuperar más influencias más antiguas del artista, el jazz y blues más de raíz, y también hay espacio para incorporar sonidos del pop y el indie más actuales. Prima la necesidad de drenarse desde la sinceridad poco procesada y el resultado es un viaje imposible de culminar sin quedarse indiferente.