Durante su breve estancia en la orden rosacruz, en 1891 (con sólo 25 años), Erik Satie escribió 'Le fils des étoiles' como música incidental para una obra de Josephin Péladan, fundadora de esta orden místico-esotérica. A pesar del interés rosacruz por la música de Wagner, Satie buscó un camino completamente diferente, en una búsqueda que no estaba impulsada por el antiwagnerismo, sino simplemente por un impulso interior de encontrar su propia voz, que también pudiera expresar su inspiración francesa. Sin embargo, la influencia de Wagner se reconoce explícitamente, ya que 'Le fils des étoiles' tiene como subtítulo 'Wagnérie Kaldéenne', es decir, 'wagnerismo caldeo'. La versión para piano de los tres Preludios se publicó en 1896, mientras que las piezas se interpretaron por primera vez en 1892. La partitura es tan esotérica como el texto que enmarca, con indicaciones expresivas herméticas y sugerentes alusiones simbólicas.