Felice Lattuada fue un compositor nacido en la década de 1880, y perteneciente a una generación (llamada precisamente 'la Generación de 1880') que tuvo que encontrar un lenguaje propio como reacción y/o en continuidad con la gran tradición operística del romanticismo italiano. Su Sonata para violín en mi menor es una obra maestra de principios del siglo XX, que combina el respeto por las formas y géneros tradicionales con una perspectiva innovadora, nutrida por la introducción del compositor de sugerencias extramusicales. Asimismo, su lenguaje revela su reverencia por el lenguaje y el estilo romántico, pero también su apropiación perspicaz y original de las nuevas ideas de Debussy. Una vena impresionista es particularmente evidente en los Doce Preludios para piano, también grabados aquí, yuxtapuestos con una Romanza y una Sonata en un movimiento para violín y piano, que datan de sus primeros años y recientemente redescubiertos.