Hace algunos años tuve el privilegio de poder realizar un proyecto sobre la música gallega: Galiza. Es curioso, a menudo consideramos que sólo pueden emocionarnos las melodías y ritmos populares de nuestros entornos más cercanos, y no sólo en la música, sino también en otros aspectos como la gastronomía, la geografía o la historia. Imagino que surge de este sentimiento primario e innato que nos diferencia de aquello que viene de 'fuera' y no nos llega del mismo modo al corazón. Quizás es una reflexión de otra época. Cataluña, País Valenciano, Islas Baleares, el Alguer... llenan mi corazón musical en estos momentos y tengo la gran suerte de contar con mi trikitixa para adentrarme en estas culturas apasionantes y, a su vez, inabarcables.