Entre los músicos activos en la primera mitad del siglo XVII, Girolamo Frescobaldi (Ferrara, 1583 - Roma, 1643) destaca no sólo como un organista con un virtuosismo y una capacidad técnica superlativos e inigualables, sino también como un músico formidable que supo interpretar los fermentos artísticos del lenguaje musical de su tiempo e insertarlos, efectiva y significativamente, en su vasta producción para instrumentos de teclado. Esta música seduce por su espontaneidad, por su frescura, por la naturalidad del gesto melódico. Cada Toccata vive una vida autónoma, tiene su propia base estructural libre y original, perfectamente modelada sobre el efecto expresivo de una palabra no escrita pero implícita, para despertar en el oyente la más amplia gama posible de emociones y estados de ánimo.