Entre los cantantes de la primera generación de la posguerra, el bajo-barítono George London fue una excepción. Su timbre era inconfundible, su voz muy equilibrada en todo momento. Su carrera internacional llegó a un abrupto final en la década de 1960 cuando una de sus cuerdas vocales se dañó durante una operación. Este álbum de arias representa la tremenda habilidad del gran bajo-barítono.