En las ocho piezas contenidas en este álbum, centradas en las reinterpretaciones de Liszt de las obras de Wagner, Filippo Tenisci cuenta las historias musicales plasmadas en estas partituras eliminando lo superfluo, yendo directo al corazón del significado último, acompañándonos en un viaje íntimo y solitario, lo que parece un oxímoron al hablar de Liszt y Wagner. Incluso Liszt, que lleva el mundo de Wagner al piano, hace una necesaria selección de Miguel Ángel, 'quitando' aquellos elementos que no son funcionales a su instrumento. El milagro lisztiano de estas paráfrasis es que no se pierde nada de la complejidad orquestal y vocal original; por el contrario, el solo de piano parece enriquecerse con una paleta infinita de colores y posibilidades. Tenisci es muy cuidadoso al tratar con estas obras, y sin lugar a dudas siente todo el cuidado con el que se acercó a estas obras maestras.