Las Siete últimas palabras de Nuestro Redentor en la cruz de Haydn son obras casi litúrgicas, encargadas por altas autoridades eclesiásticas para el culto público, pero también destinadas a la ejecución privada como ejercicio de devoción personal. Esta última dimensión está particularmente presente en la versión de teclado, menos conocida que otras, y creada por un arreglista desconocido en la época de Haydn, quien la aprobó y agradeció. La interpretación de Enrico Maria Polimanti, sobre un fortepiano vienés contemporáneo, se caracteriza por un intenso patetismo. La música de Haydn nos acompaña en esta contemplación del relato evangélico que abarca todos los sentimientos del alma humana. Al mismo tiempo, la posibilidad de encontrar un espacio tranquilo, lleno de música y belleza, para meditar y contemplar, es un regalo muy bienvenido en nuestros agitados días; Haydn nos invita incansablemente a esta experiencia, brindándonos todo lo necesario para disfrutarla plenamente.