Escrito para conmemorar el centenario de la muerte de Giacomo Matteotti, 'El peregrino de la nada' no se centra en acontecimientos históricos. En lugar de representar los trágicos acontecimientos del asesinato político, los abstrae para transmitir un mensaje eterno, libre de contingencias culturales. Antonio Gramsci describió a Matteotti como un 'peregrino de la nada', que se rebela y se sacrifica por una idea, un valor que puede trascender simbólicamente los límites de su tiempo. Perugini y De Santis exaltan el concepto de que todo ideal incorrupto de libertad está destinado a prevalecer sobre la opresión. La fuerza de una idea pura le permite superar las imposiciones de un poder dominante, que provoca dolor y amenaza de muerte. Por el contrario, el asesinato legitima el ideal censurado y es un medio para eternizar el valor de su sacrificio.