El denominador común de este disco del trombonista Francesco Verzillo y del fortepianista Daniello Dellepiane está representado por el estilo de canto amplio, rico y noble del timbre, realzado por el uso del trombón histórico y el teclado decimonónico. Compuesta por pequeñas obras maestras, especialmente significativas y adecuadas para la interpretación en concierto. Son músicas expresamente concebidas para trombón tenor con cordón, a excepción de la pieza de Demersseman -muy rara- solos de trombón -aquí sustituidos por un acompañamiento de fortepiano- y dos transcripciones de la célebre Carmen di Bizet del propio Verzillo que muestra más allá de poder dominar un instrumento completo como es el trombón histórico, también el conocimiento capilar de un repertorio que hasta ahora ha permanecido en gran parte en el olvido.