El álbum captura la mágica conexión entre Juan Falú y Sílvia Pérez Cruz, quienes, tras encuentros fugaces, finalmente se unen en este proyecto. Sus interpretaciones como por ejemplo, 'Oración del remanso', 'Piedra y camino' o 'La nochera' reflejan una profunda comunión artística. Para Sílvia, cantar con Juan es libertad y emoción pura, mientras que, para Juan, la voz de Sílvia es una experiencia sublime que resalta la sacralidad de la música.