Se suele recomendar silencio y concentración cuando se escucha música clásica, como si las demás combinaciones de notas fueran una 'alfombra sonora' más fácil de comprender. Sin embargo, cada pieza -sin excepción, superando las distinciones entre épocas o géneros musicales-, cuando se interpreta con pasión y conciencia, es capaz de evocar una historia para ser observada y descifrada. En definitiva, la música actúa sobre la inteligencia de quien la interpreta y de quien la recibe, porque más allá del fenómeno físico siempre hay algún Corazón que late. ¡Más aún si la improvisación se encarga de desarrollar una determinada línea melódica! También el jazz, sobre todo cuando te envuelve en directo, es cultura entendida como puente entre saberes que, comunicando vibraciones, crea bienestar más allá del espacio y del tiempo.