Gustav Mahler representa en cierto sentido una paradoja musical. Por un lado, aparece como uno de los últimos representantes del Romanticismo musical: en este sentido, en su mundo poético abundan cualidades como lo sublime, lo heroico, lo inmenso y lo infinito. Por otro lado, es conocido por la abundante presencia de música popular en sus obras, que a veces incluso degenera en lo banal o kitsch, deliberadamente. Lo sublime y lo vulgar están sutilmente conectados, y así lo sublime es llevado al nivel de la tierra, pero lo vulgar es correspondientemente elevado. Una dicotomía similar opone las gigantescas fuerzas musicales requeridas para algunas de sus sinfonías a su dominio extremo de las formas reducidas (tanto en términos de duración como de composición: sobre todo el Lied). En este proyecto discográfico se revela una fascinante red de referencias temáticas ocultas entre las sinfonías de Mahler y sus Lieder -así como entre su obra y la de otros compositores vieneses como Schubert y la familia Strauss-, mientras que las versiones de cámara de sus obras maestras revelan la transparencia de su pensamiento musical.