Francisco Mignone fue una figura destacada de la escena musical brasileña del siglo XX, con un estilo fluido y un don para la melodía que conectaba instantáneamente con el público. Formó parte de la primera generación de compositores modernistas brasileños, entre los que se encontraban Villa-Lobos y Guarnieri. Las dos primeras sonatas no numeradas de Mignone emulan la influencia francesa de Fauré y Debussy, pero no fue hasta la década de 1960 que regresó al género. La Primera y la Segunda Sonata comparten un carácter fragmentado y experimental que yuxtapone formas variadas de tonalidad y métrica, mientras que la Tercera Sonata presenta elementos rítmicos y melódicos nacionales.