Este álbum de Da Vinci Classics ofrece un panorama fascinante de obras escritas explícitamente para órgano, o al menos capaces de tocarse satisfactoriamente en órgano, y que exhiben características de danza innegables. Desde los franceses Lully a los italianos Storace y Vivaldi, de los alemanes Scheidt, Kerll y Scheidemann a los ingleses Byrd y Dowland, a los españoles Martín y Coll y Cabanilles, sin olvidar al holandés y flamenco Sweelinck o aquellos cuyas obras se recogen en el Manuscrito de Susanne van Soldt: un movimiento de creatividad a escala europea en el que se practicaba, amaba y enseñaba la danza (solemne o vivaz, majestuosa o brillante), encontrando salidas incluso en los contextos más inesperados.