El talento musical de Weinberg se manifestó pronto y se matriculó en el prestigioso Conservatorio de Varsovia, donde escribió sus primeras composiciones valiosas. La Primera Sonata consta de cinco movimientos, distribuidos para constituir un palíndromo. Fue estrenada en la víspera de Año Nuevo de 1965, por el violinista Mikhail Izrailevich Fichtenholz. La Segunda Sonata, op. 95, se divide en aún más apartados: siete, en este caso, constituyendo un conjunto de miniaturas, cada una capaz de sostenerse sobre sus propios pies, pero también recibiendo luz e interpretación de quienes la rodean. La Tercera Sonata está escrita en un solo movimiento, aunque claramente articulada en distintos y distinguibles subapartados. La obra está conmovedoramente dedicada a la memoria del padre de Weinberg. Stefano Zanchetta comenzó sus estudios de violín con Sirio Piovesan, en el conservatorio estatal de música 'Benedetto Marcello' de Venecia, donde se graduó summa cum laude en violín y viola, estudiando simultáneamente piano y composición. Numerosa es también su contribución a la música barroca, que incluye colaboraciones con muchos conjuntos: I Virtuosi di Roma, I Solisti Veneti, I Sonatori della Gioiosa Marca, actuando con Cecilia Bartoli en el Musikverein de Viena.