En 1884, Antonín Dvo?ák emprendió su primera gira de conciertos por Inglaterra. Esto se convertiría en un punto culminante de su carrera hasta la fecha y le proporcionaría reconocimiento internacional y seguridad económica. Fue una época de felicidad privada y profesional. Es interesante observar, sin embargo, que la Séptima Sinfonía de ninguna manera refleja una atmósfera idílica y pastoral consistente. Por el contrario, la música suele tener un efecto dramático y sombrío. Es posible que Dvo?ák estuviera asumiendo los golpes del destino que había sufrido: había perdido a su madre y a sus tres hijos. Cuatro años después del estreno de la Séptima Sinfonía, Dvo?ák se puso a trabajar en su Octava, que difería sustancialmente de ella. En la Séptima todavía se adhirió a la forma de la sinfonía clásica según Beethoven, pero en la Octava dio preferencia a la melodía sobre la forma.