Olivier Messiaen (1908-1992) compuso su Quatuor pour la fin du temps' (Cuarteto para el fin de los tiempos) entre 1940 y 1941. La obra fue escrita durante el internamiento de Messiaen en el Stalag VIII-A, un campo de prisioneros de guerra alemán, donde estuvo recluido durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de las duras condiciones, Messiaen compuso esta pieza de ocho movimientos para un conjunto único: clarinete, violín, violonchelo y piano, que eran los instrumentos disponibles en el campo. Inspirado en el Libro bíblico del Apocalipsis, en particular en la proclamación del ángel sobre el fin de los tiempos, el Quatuor explora temas de eternidad, gracia divina y visión apocalíptica. Messiaen, un católico devoto, veía el tiempo como algo trascendido por el amor divino, y la pieza refleja su fascinación por los conceptos espirituales y místicos. Quatuor pour la fin du temps sigue siendo una de las obras de cámara más importantes y profundas del siglo XX.