En Buenos Aires, un lugar donde el tango flotaba constantemente en el aire, Máximo Diego Pujol (n. 1957) perfeccionó sus habilidades interpretativas tocando en clubes nocturnos mientras estudiaba a los grandes compositores de tango tradicional. Pujol se ha esforzado constantemente por fusionar el tango argentino tradicional y los conceptos académicos formales. En la obra de Pujol, el tango tradicional y las formas folclóricas como la milonga, el candombe y el vals están tan presentes como las formas clásicas como los preludios, porque Pujol busca una fusión de la música tradicional argentina con conceptos académicos formales. La música para guitarra de Maìximo Diego Pujol es la expresión de un lirismo universal, alimentándose de sentimientos eternos como la melancolía, la nostalgia, la sensualidad, la pasión, la ira y el amor.