Jules Demersseman (1833-1866) fue un gran flautista. Como compositor, además de escribir obras para su propio instrumento, se convirtió en uno de los primeros en Francia en escribir para el recién desarrollado saxofón. Ignaz (Isaac) Moscheles (1794-1870) pertenece a esa serie de pianistas-compositores que enfatizaron las características 'fisiológicas' del instrumento, transmitiéndole una fuerza paroxística y revolucionando su técnica más allá de lo heredado del clavecín. Antonín Reicha (1770-1836) fue contemporáneo de Beethoven y en su catálogo destacan las composiciones para instrumentos de viento, en las que se explotan de forma imaginativa e innovadora las posibilidades técnicas y tímbricas de los instrumentos, superando con eficacia la sonata clásica en favor de elementos formales y expresivos que fueron fuente de inspiración para el sentimiento romántico. Gustav Ernst Schreck (1848-1918) fue compositor sobre todo de oratorios y música de cámara, entre los que destaca su Sonata para fagot Op. 9. Su escritura se nutre de la tradición romántica germánica, con claros homenajes a las Phantasiestücke de Schumann y una relación dialéctica típicamente romántica entre dos instrumentos. Un programa original y muy disfrutable de obras para fagot y piano de compositores románticos: la Sonata para Fagot Op. 9 de Gustav Schreck (1849-1918), la Sonata para Fagot de Anton Reicha (1770-1836), la Grande Sonate de Ignaz Moscheles (1794-1870) y la brillante Introducción y Polonesa de Jules Demersseman (1833-1866). Interpretada por Paolo Carlini, fagot, y Fabrizio Datteri, piano. Paolo Carlini es uno de los fagotistas más destacados de su generación.