Giuseppe Sarti (1729-1802), compositor italiano conocido principalmente por sus obras operísticas, también contribuyó significativamente a la música instrumental. Sus sonatas para flauta ejemplifican la elegancia y el refinamiento de los estilos barroco tardío y clásico temprano. Las sonatas para flauta de Sarti se caracterizan por sus melodías líricas, que reflejan la influencia de la música vocal, un sello distintivo de su formación operística. Las sonatas suelen seguirla estructura de tres movimientos (rápido-lento-rápido) que era común en el siglo XVIII. Los primeros movimientos suelen ser animados, con líneas enérgicas y fluidas para la flauta, mientras que los movimientos intermedios tienden a ser más expresivos, lo que permite que el instrumento muestre su capacidad para los matices emocionales. Los movimientos finales traen una conclusión animada, a menudo con ritmos parecidos a la danza. Es probable que estas sonatas se escribieran para músicos aficionados, dada la creciente popularidad de la flauta en los círculos musicales domésticos de la época. Como resultado, logran un equilibrio entre la accesibilidad técnica y la profundidad artística.